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Historia

La Iglesia Autóctona
(Extraído de la tesis doctoral del Pr. Ivan Omaña)



Desde 1908 cuando la Iglesia Adventista sintió su presencia en territorio Venezolano, por intermedio de los hermanos Lane y Greenidge, hasta el momento que se estableció, por iniciativa de la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día, la Misión Venezolana, siempre se quería tener una iglesia autóctona.

Es cierto que debemos agradecer a los pioneros que nos dieron la oportunidad de caminar por senderos de crecimiento. Pero también es nuestro deseo crecer dentro de nuestras propias raíces y siguiendo nuestras propias pautas.
   

En el año 1927, como ya fue dicho, la Misión Venezolana fue unida a la Unión Colombo Venezolana para formar una Unión. Durante ese tiempo la iglesia mantuvo un crecimiento normal, pero siguiendo directrices desde muy lejos. No podemos quejarnos, pero era necesario darle a la iglesia en Venezuela su propia identidad para que de esa manera pudiéramos tener un crecimiento más sostenido.

Alguien ha dicho: "Los planes de Dios no conocen ni premura ni demora". Nuestro tiempo es en muchas ocasiones muy diferente al de Dios. Son muchas las ocasiones en que tratamos de poner nuestros planes por encima de los divinos y es en ese momento en el que Dios actúa. Eso es lo que le sucedió a la iglesia adventista en Venezuela. En 1986, siendo presidente de la República el Dr. Jaime Lusinchi, se sucede un problema de tipo internacional con el vecino país Colombia. El problema ocurre cuando un barco de guerra colombiano trató de entrar en aguas venezolanas, los barcos de guerra venezolanos hacen disparos de advertencia y se produce el enfrentamiento entre ambos países (hasta este momento están en disputa territorial). Esto trae no sólo problemas de tipo político entre ambos territorios, si no también tensión entre los ciudadanos residentes de estos países. El que escribe este trabajo vivía en Colombia y pudo notar este tipo de problemas, de tensión en muchos casos, especialmente al notar que era un venezolano.

La Iglesia no tenía problemas, pero se creyó oportuno, por esa razón y muchas otras, hacer un estudio para dividir ambos campos. Por tal motivo, se tomaron los votos solicitando tal estudio. El 4 de junio de 1988, en la ciudad de Caracas, se pensó que era el momento oportuno para tomar tal decisión. Ya los venezolanos, teníamos suficiente capacidad para tomar las riendas de la IGLESIA AUTÓCTONA. De esa manera, se tomaron los acuerdos y el 7 de marzo de 1989, en la población de Cúcuta, Colombia, se tomó el siguiente voto que se transcribe: "El Pr. George Brown, solicitó al secretario, Pr. José H. Figueroa presentar el informe de las comisiones que habían dado el estudio al reajuste de territorio. Después de terminada la presentación, el mismo Pr. Figueroa, propuso aceptar dicho informe que inmediatamente fue apoyado siendo las 8:44 pm., los delegados en sesión, votaron el reajuste de territorio en: Unión Colombiana y en Unión Venezolana Antillana (1)

En el momento de dividir la Unión se tenían sólo tres campos en todo el territorio formado de la manera siguiente: 167 iglesias organizadas, 43.758 miembros, 73 ministros ordenados, 85 maestros con credencial, 51 ministros licenciados, 70 misioneros con licencia, 61 colportores y de otros obreros 70 para un gran total de 410 obreros. (2)

Desde el momento de la organización nos pusimos a trabajar con el objetivo de sacar adelante la Iglesia Autóctona y el Congreso nombró las siguientes personas para conformar el cuadro ejecutivo de la iglesia: Pr. Iván Omaña G., Presidente; Prof. Gonzalo Prada, Tesorero; Pr. Héctor Sánchez, Dir. Ministerios de iglesia; Pr. Gustavo Garrido, Dir. Educación y Comunicación; Pr. Raúl Rodríguez, Dir. Ministerio Laico y Evangelista; Pr. Mirto Presentación, Dir. Salud y Temperancia y Publicaciones. (3)

Hubo algunos asuntos que fueron identificados por la junta ejecutiva que debían ser atendidos, pues habían sido prioridad por mucho tiempo dentro de la iglesia autóctona, ellos fueron los siguientes:

  • Establecer un crecimiento dentro de la iglesia que fuera sostenido. Y que se convirtiera en una constante para la iglesia. Para crecer necesitábamos tener una infraestructura. No teníamos templos y los locales de reunión estaban llenos.
  • Se tenía que devolver la confianza de la iglesia en la administración local por lo tanto, debíamos tener mucho cuidado en la administración de los fondos.
  • Debíamos atender mejor a la feligresía y para tal fin se necesitaba seguir el plan de dividir para multiplicarnos y de esa manera proveerles de mejor cuidado.
  • Había que implementar acciones para desarrollar un seminario autóctono para formar nuestros hombres y mujeres de acuerdo a nuestros ideales y conforme a nuestra sociedad.
  • Era necesario darle especial atención a nuestra niñez que representa el futuro de nuestra Iglesia, a través de programas que nos conduzcan a darle solidez y sentido de misión a la iglesia.
  • Debíamos de cuidar a nuestro cuerpo ministerial, preparándolo en una forma más profesional para el desempeño de nuestra tarea. (4)


Cada uno de estos desafíos fueron estudiados muy detenidamente para presentar acciones que nos ayudaran en su cumplimiento. Fue necesario ir al lugar de los acontecimientos y por varios meses estudiar cada cosa. Sentimos que la iglesia estaba motivada pues estábamos desarrollando "La Iglesia Autóctona". Y en este momento podemos decir con gratitud a Dios como se han cumplido estos objetivos:

  • El crecimiento de la feligresía en estos últimos 4 años ha sido muy bueno. Pues de 167 iglesias organizadas y una feligresía de 43.758 que teníamos en marzo de 1989, para marzo de 1993 tenemos: 241 iglesias organizadas y una feligresía de 60.080 miembros.5 Esto quiere decir que el elemento de crecimiento se ha sostenido pues hemos estado añadiendo a la iglesia lo que se había proyectado y aún más. Para poder mantener esta infraestructura se votó el plan de comprar casas y convertirlas en iglesias.(6)
  • Hasta este momento, y después de cuatro años, hemos ayudado a comprar más de 110 propiedades para no detener nuestro crecimiento.(7)
  • Para dar cumplimiento al segundo aspecto se estableció que la Comisión de Revisión Financiera y Auditoria tenía que velar por los fondos y por la administración de ellos, dando cumplimiento a lo establecido por el reglamento de la División Interamericana.(8) En ese momento podemos decir que hay plena confianza en la administración local de la iglesia y eso lo demostró el informe de Mayordomía presentado al final del año 1992 con un aumento del 48% de las entradas con relación al año anterior.(9)
  • Para atender la siguiente prioridad, y siguiendo las pautas que nos habíamos trazado, la iglesia, por intermedio de sus juntas, creyó prudente comenzar el proceso de división de los campos.


Es por eso que en enero de 1989 se reorganizó el campo de la Asociación Oriental en dos nuevos territorios: La Misión Venezolana Oriental y la Asociación Central.(10) Otro de los campos que había crecido considerablemente fue la Asociación Occidental. En noviembre de 1992 se dividió el territorio en dos nuevos campos: La Misión Occidental y la Asociación Centro Occidental.(11) Para atender una región especial como lo era la Gran Sabana de Venezuela, (territorio indígena, bajo un régimen especial de protección, situada en la zona Sur Este de Venezuela) el 3 de diciembre de 1991 se creó, por voto de la Unión, la Misión Experimental Indígena. Que tenía como propósito principal atender un ministerio especializado con ese grupo étnico que tanto lo necesitaba.(12) De esta manera estábamos cumpliendo con esta parte en la atención de los intereses directos de la "Iglesia Autóctona".

Una de las necesidades básicas de la Iglesia era el de desarrollar una filosofía pastoral que fuera autóctona y que estuviera acorde a las necesidades específicas de nuestro territorio. Por lo tanto se le pidió a INSTIVOC, que era nuestra Institución preparada para tal fin, que hiciera los estudios que condujeran a colocar en su campus el nuevo seminario. En enero de 1990 la Iglesia toma el acuerdo de organizar el Seminario Adventista Venezolana (INSTIVEN) y después de un año se convierte en una Institución Superior.(13) Y es con mucha satisfacción que para julio de 1994 tendremos los primeros 28 ministros graduados con una pastoral autóctona.

La próxima prioridad tenía que ver con el futuro de la iglesia, con relación a nuestra niñez. Para poder obtener los resultados esperados, se realizaron censos y las entrevistas nos llevaron a los siguientes resultados:

  • Debemos de establecer un programa de Evangelismo Infantil, ya que había en el momento de iniciar nuestro trabajo cerca de 14.000 niños en todo el campo.
  • Era necesario proporcionar un Plan de Educación Cristiana a través de nuestras escuelas de enseñanza primaria y secundaria. Por todo esto y según el informe del Departamento de Ministerios de la Iglesia, en este momento, se están atendiendo 17.085 niños proveyéndoles de material para sus clases en cada una de las iglesias. Y atendiéndoles en escuelas de iglesia que suman 34.(14)


La última recomendación tenía que ver con el proceso de atención de nuestros misioneros y pastores. Había que prepararlos para una Iglesia que esperaba mucho de cada uno. Por lo tanto, en este momento: 28 pastores tienen una Maestría en Vida Familiar, 17 están por terminar una Maestría en Religión y 3 hacen planes para terminar estudios Doctorales.

Todo esto nos hace pensar en los desafíos que tenemos para presentar a la Iglesia un trabajo más efectivo, encaminando nuestros objetivos a una misión más clara de la Iglesia.


    (1. ) Unión Venezolana Antillana. Libro de Actas. Marzo 1989, Pág. 3.
    (2.)  Unión Venezolana Antillana. Libros sobre Informes Estadísticos de Secretaria. Diciembre 1988.
    (3.)  Unión Venezolana Antillana. Libros de Actas. Marzo 1989, Pág. 5.
    (4.)  Ídem, Pág. 18
    (5.)  Unión Venezolana Antillana. Libros sobre Informes Estadísticos de Secretaría. Marzo 1993.
    (6.)  Unión Venezolana Antillana. Libro de Actas. Junio 1990, Pág. 136.
    (7.)  Unión Venezolana Antillana. Libro de Tesorería 1993.
    (8.)  División Interamericana. Libro de Reglamentos. Miami 1992, Pág. F
    (9.)  Unión Venezolana Antillana. Libros de Tesorería 1993.
    (10.) Unión Venezolana Antillana. Libro de Actas. Diciembre 1988, Pág. 274
    (11.) Unión Venezolana Antillana. Libro de Actas 1992, Pág.
    (12.) Unión Venezolana Antillana. Libro de Actas 1991, Pág. 145
    (13.) Ídem., Pág. 168
    (14.) Unión Venezolana Antillana. Informe de Ministerios de Iglesias 1993.